Lo Bueno, lo Malo y lo Natural

No preguntes si debemos jugar a Dios, sino cómo

Por Simon Smith

Personal de Betterhumans

[Domingo, Diciembre 22 de 2002] Las heces fosilizadas llenas de carne son evidencia. Demuestran lo que comieron nuestros antepasados homínidos. Las herramientas de la edad de piedra para cortar la carne después de la matanza y las pilas de huesos de animales cerca de las viviendas del homínido proporcionan ayuda adicional. Mientras que algunos vegetarianos discreparían, una cosa parece clara: Comer carne para los seres humanos es natural.

No me malinterprete, la carne nunca ha sido nuestra principal fuente de alimento. Nos desarrollamos, al parecer, para comer cualquier cosa que nuestras manos hambrientas podían conseguir. Por ser demasiado débiles y lentos, comíamos lo que podíamos encontrar. Seguro, esto incluía frutas, vegetales y nueces. Pero también incluyó carne.

A pesar del hecho de que los seres humanos son omnívoros por naturaleza, sin embargo, yo soy vegetariano. Y lo he sido por cerca de siete años. Hace ya tiempo decidí que solo por el hecho de ser natural no significa que comer carne es lo correcto. La muerte es natural y estoy contra ella también. En la sociedad moderna, los animales no tienen que morir para que yo viva. El filósofo Alan Watts lo pone de esta manera: "Las vacas gritan más fuerte que las zanahorias".

Para mí, lo importante sobre el vegetarianismo es el componente ético. Y por esta razón me siento frustrado con los vegetarianos que están en contra de la biotecnología. Si los científicos encontraran una manera de producir la carne en tinas sin dañar a los animales o crear ganado sin la capacidad para pensar ni sentir, los apoyaría. De la misma manera, estoy a favor de las soyas creadas con ingeniería genética adecuadas para hacer carne artificial y productos lácteos.

Esto, muy probablemente, conseguirá que las organizaciones vegetarianas me desprecien -- probablemente la alianza eco-fundamentalista entera. Mientras la ciencia y la tecnología nos permiten actuar de una manera tanto ética como no ética, nos empeñamos en debatir si algo es "natural" o "artificial". Los Eco-fundamentalistas tienen en parte la culpa pero no enteramente. Los argumentos simplemente parecen, pues bien, naturales.

Pero en verdad qué es "natural" es a menudo difícil de definir. Sin incluir a los seres humanos, no hay respuestas claras, y cuando usted los incluye, las cosas se ponen aún más confusas. La teología proporciona poca guía porque los teólogos discrepan sobre qué es natural y qué es "estar jugando a Dios", también en si Dios quiere que juguemos. Nos limitamos entonces a discutir basándonos en si sentimos que algo no es natural, y por lo tanto es malo. Esta irracionalidad es peligrosa. Las emociones y las costumbres anticuadas nos hacen perder el rumbo.

Nuestra estrategia entera debe cambiar. Hemos estado mirando por mucho tiempo en la dirección equivocada, aumentando la probabilidad de tener encuentros inesperados, desagradables. Es tiempo que dejemos de intentar definir la "naturaleza" amorfa y que dejemos de abrogar su inmoralidad. Es tiempo de que comencemos a preguntar ¿qué es deseable?, no ¿qué es natural? Es tiempo de que dejemos de preguntarnos si debemos jugar a Dios y comencemos a preguntarnos cómo.

La naturaleza se mete con sí misma

Parte del problema es la falta de instrucción científica. Una discusión común en contra de la aplicación de la tecnología es que implica meterse con los sistemas biológicos establecidos desde hace mucho tiempo. No es natural, dicen tales argumentos, crear peces que puedan vivir fuera del agua porque esto va en contra de su naturaleza biológica. Con los seres humanos, argumentos similares se hacen contra el uso de la tecnología para aumentar nuestra esperanza de vida.

Esta discusión, sin embargo, se basa en una comprensión pobre de la biología. La naturaleza es más fluida de lo que la mayoría de la gente piensa ya que las especies mutan naturalmente. Algunos peces, por ejemplo, se han desarrollado para vivir fuera del agua. "Visto desde la perspectiva de la genética evolutiva, las especies no son fijas ya que pueden dar lugar a las mutaciones que se convierten en los padres de una nueva especie", observa el filósofo Gary Comstock en "¿Es artificial modificar genéticamente las plantas?"

Este hecho debe llevarnos a discusiones sobre el progreso tecnológico y sus usos. Si las mutaciones dieran a los futuros seres humanos una esperanza de vida de 240 años, la gente podría considerarlo más aceptable porque sucedió "naturalmente". Pero la evolución tiene solamente un criterio para determinar si una mutación sirve: Si aumenta o no el éxito reproductivo. Y desafortunadamente, la mayoría de las mutaciones son más dañinas que beneficiosas. Puede ser que terminemos con una esperanza de vida de 20 años. A la naturaleza no le importa.

¿Entonces, por qué dejarlo al azar? El cambio es natural, pero las probabilidades de cambios naturales deseables son astronómicamente pequeñas. Hace que tenga sentido mejorar nuestra condición con tecnología, y hasta tomar control de nuestra propia evolución porque las probabilidades son bajas de que terminemos naturalmente con un futuro deseable. "Las consecuencias de que la evolución nos favorezca no necesariamente es idéntica a las consecuencias que deseamos", dice el filósofo Nick Bostrom, autor de Anthropic Bias: Efectos de la selección de la observación en ciencia y filosofía y director de la Asociación de Transhumanistas del Mundo.

No hay razones para no jugar a Dios

Otra discusión común contra usos particulares de la tecnología es que implican una tentativa de jugar a Dios -- o, en una forma secular, Naturaleza con N mayúscula. Asociado actualmente a discusiones de la biotecnología agrícola, ésta discusión es de ninguna manera nueva.

"Cuando Benjamin Franklin voló su cometa para estudiar la electricidad, los teólogos lo condenaron. El pararrayos fue el resultado de sus experimentos. Pero el teólogo, Reverendo Thomas Prince, dijo que los terremotos eran causados por la erección de los 'puntos de hierro inventados por el sagaz Sr. Franklin'. Él concluyó: 'En Boston se han erigido más que en cualquier otro lugar de Nueva Inglaterra, y Boston parece haber sido sacudido más fuertemente'" escribe Jim Peron en "Es bueno jugar a Dios". "Por décadas las iglesias de Nueva Inglaterra rechazaron jugar a Dios y no erigirían pararrayos. Por supuesto las iglesias fueron desproporcionadamente destruidas como consecuencia. Eventualmente ellos también sucumbieron silenciosamente y no se escuchó más nada acerca del hombre inmiscuyéndose en los dominios de Dios".

Hoy, los argumentos contra jugar a Dios traen mucho interés, pareciendo decidir repentinamente lo que está mal con los usos de los avances tecnológicos. Intercambiar genes de plantas es jugar a Dios. La clonación es jugar a Dios. Crear inteligencia artificial es jugar a Dios.

Pero con toda su popularidad, el argumento de jugar a Dios es asombrosamente débil y confuso.

Los que tienen convicciones religiosas o no saben o no reconocen que muchos teólogos no pueden convenir en lo que significa jugar a Dios. "Hay diversas interpretaciones del Dios", nota Comstock. "Ausente la dirección de cualquier tradición religiosa específica, es lógicamente posible que el Dios podría ser un Ser que desea volcar en nosotros todas las prerrogativas divinas; o desea explícitamente volcar en nosotros por lo menos la prerrogativa de la ingeniería genética de plantas; o a quien no le importa lo que nosotros hacemos. Si Dios es cualquiera de estos seres, entonces la discusión falla porque jugar a Dios en este caso no es una mala cosa".

Incluso dentro de las religiones que tienen creencias similares y un Dios similar, tal como el judaísmo y el cristianismo, hay desacuerdo. Si los seres humanos se hacen a imagen de Dios, por ejemplo, entonces ¿no sería aceptable crear y modificar la vida? Algunos teólogos aceptan esto. En la tradición judía de Kabbalah, el Dios espera que los seres humanos sean co-creadores. El filósofo judío Baruch Brody, dice Comstock, incluso sugiere que la biotecnología es un vehículo mandado por Dios para usarse en perfeccionar la naturaleza.

Y mientras que los argumentos teológicos en contra de jugar a Dios son confusos, los argumentos seculares son del todo auto contradictorios. No podemos escapar al hecho de que los seres humanos están "naturalmente" dotados con una capacidad de ocuparse y desarrollar tecnología. ¿Es expresar este don, natural o artificial?

Ignorancia de la repugnancia

Sin una base de la biología, de la teología o de la filosofía secular, los argumentos acerca de la naturaleza se basan, en última instancia, en las emociones: Se siente incorrecto o artificial así que debe ser malo.

Pocos articulan esto mejor que el conservador bioético Leon Kass.

"Repulsión no es un argumento; y algunas de las repulsiones de ayer se aceptan hoy tranquilamente -- sin embargo, uno debe agregar, no siempre para mejor", escribe Kass en "La sabiduría de la Repugnancia". "En casos cruciales, sin embargo, la repugnancia es la expresión emocional de la sabiduría profunda, más allá de la energía de la razón de articularla completamente. ¿Puede cualquier persona realmente argumentar adecuadamente el horror que es el incesto entre padre e hija (incluso con consentimiento), o tener sexo con los animales, o mutilar un cadáver, o comer carne humana, o aún apenas (¡apenas!) violar o asesinar a otro humano? ¿La falta de dar una justificación racional completa para la repulsión de estas prácticas hace de esta repulsión sospechosa de ser ética? En absoluto. Por el contrario, sospechamos de quienes piensan que pueden racionalizar y parar nuestro horror, por ejemplo, intentando explicar la barbaridad del incesto con discusiones solamente sobre los riesgos genéticos de la endogamia".

Este argumento está errado y es sutilmente peligroso.

Para empezar, ¿qué repulsión gana? Kass enumera puntos que la mayoría de la gente encuentra repulsivos, pero no todo el mundo. Si los estudiantes de medicina no mutilaran los cadáveres, por ejemplo, tendríamos sistemas de salud mucho peores. (Note que en un libro de 1985 llamado Hacia una ciencia más natural Kass se queja de "nuestra disección de cadavers".)

Para repulsiones más pronunciadas hay explicaciones de la psicología evolutiva. Kass lo dice críticamente, pero la verdad es ésa, para nuestros genes el incesto es malo porque conduce a un mayor riesgo de enfermedad, que reduce las probabilidades de su reproducción. De la misma manera, los genes no proliferan entre especies diferentes, así que encontramos repulsiva la bestialidad. Los seres humanos que no encontraron disgusto en el incesto tenían descendiente con menos chance de supervivencia y los seres humanos que se acoplaron con los animales no se reprodujeron. Por lo tanto la mayoría de la gente hoy (pero aún no todos) encuentran estos actos repulsivos.

Un problema más preocupante con respecto a los argumentos emocionales es que excusan todas las clases de creencias y de comportamientos por el hecho de que se sienten o no incorrectos, mientras que totalmente ignoran las predisposiciones humanas que son un resultado del condicionamiento social. "Algunas repulsiones pasadas que ahora consideramos decentes deberían haber sido superadas. Muchos todavía encuentran a los homosexuales repugnantes. En el pasado muchos encontraron la unión interracial extremadamente repugnante", dice Bostrom. "La lista sigue. El expediente de nuestro sentido de la repugnancia como guía a la evaluación moral es verdaderamente malo. Podíamos haberlo hecho tirando una moneda".

Tirando la moneda toda clase de progresos positivos -- trasplantes del corazón y vacunaciones -- se han recibido con repugnancia también. "Nuestras intuiciones nos han conducido a menudo por malos caminos en el pasado, especialmente cuando de nuevas tecnologías se trata", dice Bostrom. "Cuando hay desacuerdos serios sobre un tema ético, lo que necesitamos es un pensamiento más crítico, no la búsqueda de prejuicios emocionales".

Debatiendo el futuro

Entonces, ¿qué camino tomamos ahora? ¿Cómo elegimos nuestra trayectoria cuando nuestro compás moral natural no parece ser nada más que un espejo de bolsillo reflejando nuestras emociones?

Para empezar, vamos a atacar el analfabetismo científico con vigor. Vamos a dar a cada uno las herramientas mentales para determinar correctamente resultados científicos y progresos tecnológicos. Vamos a hacer a la instrucción científica tanto un derecho como lo es la instrucción básica. Donde leyendo liberó a la gente de la esclavitud mental, la instrucción científica liberará a la gente para que participe en entender y dirigir el cambio tecnológico.

Entonces vamos a reunirnos todos los que aceptamos que mientras las emociones guían a las acciones, no pueden proporcionar veredictos. Los teólogos son bienvenidos si no se imponen sobre los demás, manteniendo que su posición es superior solo porque sienten que está inspirada por lo divino. Intentemos buscar argumentos bien investigados y bien razonados.

Entonces vamos a discutir el futuro que deseamos, enfocándonos sobre cuál es deseable, no cuál es natural. No somos más habitantes de las cuevas, forzados a comer lo que encontramos. Podemos comer zanahorias en vez de vacas. No estamos sujetos a la inmoralidad de la naturaleza, forzados a aguantar el cambio evolutivo del azar. Podemos tomar control de nuestro futuro. Podemos forjar nuestro propio camino. Podemos quitarnos los grillos y superar limitaciones. Y lo más importante, podemos actuar éticamente en vez de naturalmente.

Simon Smith es el fundador y el redactor jefe de Betterhumans. Usted puede contactarlo en simon@betterhumans.com.

Traducción al español por Santiago Ochoa (sochoa@transhumanismo.org).