Resumen del libro

 

Digital Spirit

de Jan Amkreutz

 

 

Preparado por:

Ing. Ricardo Adler

Director, NetHosting, C.A.

radler@nethosting.com.ve

 

 

 

Introducción. 2

Parte I: La Generación del Cambio. 3

Parte II: Canciones del Universo. 5

Parte III: Memorias del Futuro. 9

 

 


Introducción

 

El autor intenta responder la pregunta: “¿hacia donde va la humanidad?”, analizando la evolución del universo, de la vida en nuestro planeta y del desarrollo de la mente humana y sus contribuciones, para entender como llegamos a este momento histórico y así poder hacer predicciones sobre el futuro. Sostiene que la revolución digital, o “Digital Reality (Digeality)” apenas está comenzando y nos coloca en un punto único en la historia pues tenemos la habilidad de mejorar el mundo de formas drásticas o destruirlo por completo, resultado del desarrollo de la tecnología sin ética. Visto de otra forma, la evolución cósmica y biológica, que hasta ahora ha “decidido” como evolucionamos en base a leyes físico-químicas, ya terminó su trabajo y sin duda seguirá avanzando, pero a un paso relativamente lento y a la merced de la mente-conciencia, que ha tomado las riendas de la evolución y ahora es al menos co-partícipe del futuro, apoyada poderosamente por la tecnología digital.

 

El Digeality, que en términos de tiempo asemeja más una revolución que una evolución, afectará no solo nuestro día-a-día sino también nuestro mapa mental de la realidad. Romperá las barreras de tiempo y espacio, conectará a la humanidad de formas nunca antes vistas y se convertirá en una herramienta esencial para nuestra supervivencia. Será el canvas donde creamos y simulamos nuevas realidades antes de convertirlas en realidades físicas, o “átomos”. En resumen, tendrá consecuencias profundas que posiblemente no podemos vislumbrar en este momento, pues hemos visto sólo el “tip of the iceberg”.

 

Sin embargo su visión es optimista y confía en la habilidad del ser humano de escoger los caminos correctos para asegurar nuestra evolución y evitar la destrucción de la raza humana. Fue influenciado por los libros Phenomenon of Man de Teilhard de Chardin y The Age of Spiritual Machines de Ray Kurzweil.

 


Parte I: La Generación del Cambio

 

En esta sección el autor introduce el concepto de los “mindsets”, o mapas mentales, y explica como afectan la visión de la realidad de cada ser humano. La realidad objetiva y absoluta no existe, pues cada ser humano la interpreta según su mapa mental, y en todo caso a lo máximo que podemos aspirar es a un “mindset” común, compartido por todos los seres humanos, que quizás corresponda con la realidad o no, pero de cualquier manera es casi imposible que esto suceda por la misma tendencia evolutiva.

 

Los mapas mentales son muy importantes. Afectan todos los aspectos de nuestra existencia, desde del día-a-día hasta conceptos sobre el sentido de la vida. Han sido causantes de cambios sociales drásticos, como sucedió en los países comunistas influenciados por las ideas de Marx, y de guerras atroces como la segunda guerra mundial, la cual tuvo su origen en gran parte en las ideas de Hitler sobre la raza aria y la necesidad de eliminar razas inferiores para lograr una sociedad pura y evolucionada. En estos ejemplos, el “mindset” de un individuo, su visión de la realidad, fue tan poderoso que terminó afectando millones de otros “mindsets”, los cuales a su vez crearon nuevas realidades físicas. Pero todo comenzó en la mente.

 

Otros ejemplos de “mindsets” que afectaron a la humanidad son los descubrimientos científicos de Copernico y Galileo, quienes demostraron que la Tierra no era el centro del universo y por ende nuestro lugar en él no era necesariamente privilegiado, Darwin, quien introdujo el concepto de la evolución a través de la selección natural basada en mutaciones genéticas aleatorias, retando así conceptos bíblicos sobre la creación del hombre, y Einstein, quien demostró que el tiempo y el espacio son relativos y no absolutos, y que masa y energía son dos aspectos de una sola realidad. Nuevamente, conceptos que han afectado nuestras vidas de formas profundas, iniciados en la mente de individuos.

 

Ahora bien, cuando varios mapas mentales interactúan, cada uno afecta al otro y se generan nuevos mapas mentales con conocimientos mas sofisticados y profundos, como se demostró en 1900 en la conferencia de Solvay en Bélgica, la cual reunió por primera vez a personalidades mundiales como Einstein, Bohr, Planck y Heisenberg y resultó en un mayor entendimiento de los problemas científicos de la época. Esta interacción entre “mindsets” es la misma que está ocurriendo hoy a través de los medios de comunicación y en especial del Internet, pues cualquier persona con acceso a la red puede conseguir información de otras personas y organizaciones a nivel mundial, desde información general hasta intimidades de individuos en los cuartos de “chat” y foros de discusión. El Internet es un fenómeno nunca antes visto que nos permitirá entender diferencias con otros seres humanos, pero más importante aún, promoverá la interacción entre “mindsets”, produciendo así nuevos “mindsets” y por ende nuevas realidades. Claro está, uno de los retos es educar y darle acceso a la red a ese sector de la población que no lo tiene, y otro es eliminar barreras artificiales como ciudades y naciones que impiden crear una verdadera comunidad global, pero el autor confía en que este objetivo se logrará y hasta es inevitable.

 

¿Entonces, hacia donde nos llevará esta conexión de “mindsets”? ¿Hacia una convergencia mental, un super-cerebro global que estará por encima del cerebro de cada individuo, y que seguirá evolucionando hasta encontrarse con D-os en un último Punto Omega, como explicaba Chardin? El autor piensa que no. Así como las interacciones entre grupos de genes resultaron en más diversidad, creando seres “customizados” a su entorno, la interacción de “mindsets” generará más divergencia de ideas, más número de mapas mentales customizados a sus respectivos entornos e individuos. Considera que esta tendencia a la diversidad está programada en la misma evolución del universo, como se ha observado, entonces,  ¿por qué pensar que será diferente en el futuro?

 

Por otro lado, la tecnología digital tiene otras aplicaciones. Por ejemplo, el autor explica que varios misterios de la física y astrofísica serán resueltos a través de modelos y simulaciones digitales que permitirán probar diversas teorías hasta llegar a “la verdad”. Así mismo, nuevos productos, avances médicos, relaciones inter-personales y nuevos modelos económicos serán creados/probados primero en el mundo digital, y solo aquellos que pasen las pruebas establecidas se convertirán en realidades físicas. ¿Seremos suplantados por máquinas pensantes y por ende somos, como sostiene Kurzweil, un paso más en la evolución del universo, a punto de darle paso a robots que nos superarán desde todo punto de vista? Nuevamente el autor difiere. La tecnología digital será una herramienta para apoyar nuestra propia evolución, o si se quiere, una extensión de nuestras mentes y cuerpos, asumiendo que nos “despertamos” y entendemos nuestros poderes naturales y creamos nuestro propio destino. O sea, si somos suplantados o no dependerá del mismo ser humano y no de fuerzas externas, y una vez más es un asunto de “mindsets”: si pensamos que seremos suplantados, probablemente esto mismo suceda, pero si pensamos que podemos tomar el control de nuestro destino, probablemente así será!

 

Todos estos cambios, desde la nueva interconexión entre seres humanos hasta la habilidad de explorar la naturaleza y simular nuevas realidades, están apenas comenzando. La segunda parte del siglo XX es el momento histórico donde todos los conocimientos necesarios para crear la tecnología digital convergieron finalmente y dieron inicio a esta nueva fase evolutiva de la raza humana y en consecuencia, del universo.

 


Parte II: Canciones del Universo

 

En esta sección, el autor explora las tres fases evolutivas del universo, las cuales compara con tres Actos en una obra teatral que aun no ha terminado: 1) la creación y evolución del cosmos con sus galaxias y estrellas, 2) la creación y evolución de la vida en nuestro planeta, y 3) la aparición y evolución de la mente humana. Si descubrimos patrones y una dirección evolutiva podemos al menos tener una idea de lo que el futuro puede traer.

 

En su primer Acto, el universo aparece “de la nada” en un momento explosivo y expansivo, con las leyes e información necesarias para producir todas las formas que han surgido en su historia. Y he aquí la primera evidencia de armonía, pues las probabilidades de que este universo se formara con la habilidad de crear estructuras de cualquier tipo es infinitesimal. Por ejemplo, si la fuerza de expansión inicial hubiese diferido de la fuerza de atracción de la materia por tan solo una parte en mil millones (1015), el universo simplemente no existiría; o hubiese colapsado, o se hubiese expandido tanto que no existiría ninguna estructura, sería simplemente materia básica en expansión. Y así como ésta hay otras coincidencias asombrosas, relacionadas con el balance entre materia y anti-materia, el valor específico de la fuerza nuclear, etc. ¿Casualidad o intervención divina? Los escépticos dicen que existen infinidad de universos donde no hay seres humanos, así que este no tiene nada de especial, es simplemente una alternativa que “funcionó”, pero los teólogos obviamente difieren. Realmente nadie sabe.

 

Pero independiente de si hubo intervención divina o no, el hecho es que gracias a las fuerzas iniciales y a la combinación y re-combinación de partículas comienzan a formarse estrellas y galaxias. En algunas estrellas la combinación de fuerzas y materia es tal que aparecen elementos más complejos como el hidrógeno y el helio, y alrededor de una de esas estrellas en particular, el Sol, se crea un sistema planetario donde siguen apareciendo más estructuras, más “orden”, en contra de la tendencia entrópica, que dice que el universo tiende al “desorden”, entendido como la falta de estructuras ordenadas (como lo es una planta, un ser humano, etc.). Así pues, el universo al inicio se auto-define como expansivo y creativo, siempre creciendo y creando nuevas posibilidades, nuevas estructuras. No hay razón para pensar que la evolución cósmica ha terminado, lo más probable es que continúe, replicando estructuras similares o creando otras totalmente nuevas.

 

Aquí el autor introduce el concepto de estructuras con algoritmos. Cada estructura, partiendo desde la partícula más sencilla, contiene ciertos algoritmos que rigen como se comporta e interactúa con otras estructuras. Por ejemplo, una estructura sencilla como un átomo se comporta bajo leyes físicas que determinan que sucede cuando entra en contacto con otros átomos. Lo interesante es que estas interacciones van creando nuevas estructuras con nuevos algoritmos. La tendencia evolutiva ha sido que las nuevas estructuras son cada vez más diversas, y pueden interactuar de formas más variadas con su entorno, abriendo con el tiempo más y más posibilidades y potencialidades. Esta es la dirección evolutiva, donde incrementa la diversidad y versatilidad de las estructuras con el tiempo. Esta expansión depende de una armonía entre orden y caos. Una estructura ya formada representa “orden”, pero al interactuar con otras estructuras puede haber “caos”, se destruye la estructura vieja y surge una nueva estructura, o sea, un nuevo orden. La evolución del universo es una sinfonía entre orden y caos, el último siempre por delante. Sin un balance perfecto entre ambos no estaríamos aquí para observarlo.

 

En su segundo Acto, el universo crea vida en un pequeño planeta llamado Tierra. La interacción entre elementos químicos y las condiciones atmosféricas son tales que se forman elementos más complejos, llegando eventualmente al primer organismo viviente: la célula. La aparición de vida en nuestro planeta es otro de los “milagros” de la naturaleza, pues muchas variables debían tener un valor preciso, lo cual era altamente improbable. Así mismo, la ciencia aun no ha logrado explicar el brinco desde materia inorgánica como metano, amonia, hidrógeno, etc. a una célula viviente con capacidad de interactuar con su medio ambiente y reproducirse. Nuevamente los escépticos dicen que este misterio será aclarado eventualmente por la misma ciencia, sin necesidad de invocar intervención divina, pero por supuesto los teólogos difieren.

 

Y así continúa la evolución de la vida. Con el tiempo aparecen organismos multi-celulares más complejos, hasta llegar a plantas y animales adaptados a sus respectivos entornos, y en el camino ocurren desastres naturales como el “Ice Age” e impactos de asteroides que eliminan a la gran mayoría de los seres vivientes, pero dan paso a que otras estructuras puedan formarse y sobrevivir, hasta llegar a los primates y luego a los seres humanos.

 

En este proceso evolutivo, ahora en su segundo Acto, observamos lo siguiente:

·               Los seres vivientes como plantas y animales representan nuevas estructuras que operan bajo nuevos algoritmos. En otras palabras, los algoritmos de las estructuras inferiores como células, elementos químicos, átomos, etc., de las cuales los seres vivientes están compuestos, no pueden explicar los algoritmos de las estructuras superiores. La naturaleza es creativa, y con el tiempo aparece más diversidad y versatilidad, en contra de la tendencia entrópica.

·               La naturaleza introduce un concepto novedoso al separar el diseño de un organismo, o sea, el ADN, el cual es un “programa” de cómo construir el organismo, del organismo en sí; diseño vs. producto final. Y sobre esta base la naturaleza da otro paso importante para acelerar la evolución, y por ende la diversidad, al permitir que dos organismos se unan (tengan sexo) para reproducirse y crear uno nuevo con características de ambos progenitores. Con este mecanismo comienzan a aparecer infinidad de organismos nuevos, cada uno levemente diferente al otro.

 

La evolución de organismos vivientes no es más que la supervivencia de aquellos que logran armonizar con la naturaleza. Si desarrollan diseños genéticos que no se adaptan a la sinfonía natural, o algoritmos mentales que son auto-destructivos (como es el caso de conductas que resultan en enfermedades o accidentes mortales), desaparecen. La naturaleza es una gran sinfonía, donde los actores deben tocar sus instrumentos en armonía con esa sinfonía o de lo contrario desaparecen.

 

En su tercer Acto, el universo, dentro del proceso evolutivo de la vida en el planeta Tierra, introduce el cerebro, que por un lado procesa información del medio ambiente y toma decisiones en base a ese “input”, y por otro tiene la habilidad de guardar información (memoria). Por ejemplo, por medio del cerebro un hominoide podía almacenar el “programa” para cazar animales y transmitírselo a otros de la misma generación, sin necesidad de esperar a que la evolución genética produjera ese mismo programa o algoritmo. La naturaleza introduce así una “máquina computacional” capaz de aprender y optimizar múltiples programas, y transmitirlos entre seres vivientes. Estas nuevas estructuras, que contienen cerebros, se vuelven mucho más versátiles y se abren más oportunidades evolutivas, o más potencialidades, gracias a esta versatilidad. Estos animales y humanos se convierten en programadores naturales, asumiendo en parte el trabajo de la naturaleza que antes tomaba millones de años para producir lo mismo.

 

He aquí el tercer brinco importante: la aparición de la mente-conciencia, o sea, de la habilidad de tomar decisiones y actuar por voluntad propia, del conocimiento, la creatividad y la imaginación. En otras palabras, la aparición de la humanidad. La ciencia tampoco ha logrado explicar como sucedió este evento, pues el tiempo entre primates y la aparición de seres humanos es muy corto para ser explicado por medio de mutaciones aleatorias, y es otra área donde los escépticos y los teólogos difieren.

 

El autor introduce aquí un concepto importante al postular que la “conciencia” es mejor concebida como “independencia de pensamiento”, la cual no depende de la fisiología del ser humano sino que puede ser creada fuera de él, por ejemplo en una computadora, y de hecho puede existir independiente de él. El pensamiento tiene vida propia y es independiente del proceso biológico que lo genera.

 

Así pues, con la aparición de cerebros y con ellos la infinidad de memorias y programas que pueden guardar, aparecen los mapas mentales o “mindsets”, lo cual resulta en que cada ser humano procese la realidad de una forma diferente, pero más importante aún, la capacidad creativa de cada persona también es un tanto diferente, lo cual abre una infinidad de potencialidades para crear nuevas realidades. Nuevamente observamos la tendencia natural a la diversidad y versatilidad.

 

Con el pasar del tiempo los humanos aumentan su interacción, hasta llegar a la globalización, los medios de comunicación y el Internet, donde millones de “mindsets” interactúan todos los días, afectándose entre ellos y por ende creando nuevos “mindsets” continuamente. Este efecto globalizador ha potenciado la evolución en varios órdenes de magnitud, pues ha generado infinidad de ideas y realidades nuevas, que a su vez afectan cada “mindset” individual, entrando así en un espiral creativo exponencial. Es la nueva fase evolutiva del universo, la fase del conocimiento, apoyada por la tecnología digital que permite que los “mindsets” puedan transmitirse de forma instantánea a millones de personas y trasciendan la muerte física de la persona. En esta fase una estructura particular del universo, llamada Ser Humano, se convierte en co-partícipe de la evolución e incluso puede modificar el rumbo natural evolutivo. Otro brinco importante, sin duda, en esta obra que por ahora tiene tres Actos. El autor sostiene que apenas estamos descubriendo el poder de la mente humana y su conexión con el universo, y que la revolución digital, o Digeality, apenas está comenzando.

 

En resumen, observamos que la evolución del universo no ha sido lineal, han existido varios “brincos” donde el universo cruzó un umbral y entró en otro plano más complejo con reglas diferentes. El primer brinco fue el “Big Bang”, el segundo la aparición de organismos vivientes (células) y el tercero la aparición de la mente-conciencia. Posiblemente vendrán otros brincos que nadie puede predecir, pero podemos al menos especular como será el futuro en base a las tendencias presentes.

 


Parte III: Memorias del Futuro

 

En la última sección el autor explora el futuro de la humanidad y como la tercera fase evolutiva del universo, la del conocimiento, abre un sin-número de caminos a seguir y por lo tanto presenta un reto a escoger el “mejor” camino, o auto-destruirnos. Así mismo, explora algunas de las tecnologías que afectarán nuestras vidas, en algunos casos de formas profundas, y aclara que la tecnología avanzará independiente de si nuestros “mindsets” se adaptan o no a la nueva realidad.

 

Para tener una idea del futuro (relativamente cercano) de la tecnología, el autor describe un día típico en la vida de una persona común llamada Joe Smith. Ante todo, Joe tiene un “Digital Twin” (DT) que guarda todo tipo de información sobre él: cuentas bancarias, agenda, signos vitales, fotos de su infancia, música favorita, etc. Los objetos como carros, tiendas, cafeteras, etc. también tienen sus respectivos DTs, y los DTs se comunican de forma inteligente dependiendo del contexto. Por la mañana, Joe se levanta con música acorde a la frecuencia de sus ondas cerebrales y su DT aumenta el tempo de la música si no sale de la cama. Al acercarse al espejo éste se convierte en una pantalla de noticias compiladas según sus preferencias y usando las fuentes que Joe seleccionó (sucede que los canales de noticias como CNN se han convertido en “input” a los canales customizados de cada persona). Joe se viste y su camisa mide inmediatamente, a través de un parche, el nivel de azúcar en su sangre y le comunica a la cafetera que no le ponga azúcar al café por estar muy alta. Hace unas semanas la camisa detectó un nivel demasiado alto y tuvo que hacer una cita con el médico, el cual entre otras cosas recomendó bajar el consumo de azúcar.

 

Mientras se dirige a su primera cita tiene una reunión por video-conferencia con asociados en Hong Kong, Paris y Nueva York, pues el vidrio del carro es una pantalla que recibe y transmite imágenes. Joe no necesita estar pendiente de la calle pues el carro se dirige automáticamente a su destino gracias a un sistema sofisticado de GPS y evade  obstáculos si se presentan. Sin embargo, en el camino Joe pisa por error el acelerador y choca, e instantáneamente el DT del carro se comunica con la compañía de seguridad, que aprueba la reparación de inmediato, programa la cita con el taller y establece el costo de reparación. Mientras tanto su DT está en otra cita de negocios menos importante, hablando con los DTs de otras personas y realizando ciertas negociaciones básicas pues conoce las preferencias de Joe; de todos modos hace un resumen de la reunión para Joe. Al finalizar el día, Joe le pide a su DT que haga una reservación en el restaurant favorito de su esposa, y cuando ambos llegan la cena está ordenada, pues los DTs se comunicaron con el DT del restaurant y seleccionaron la comida en base a sus preferencias, lo que comieron la última vez y otros factores. Luego se dirigen a la casa, la cual detecta la cercanía del carro y comienza su rotación para alinear la entrada del garage con la calle, pues la casa estaba orientada hacia el Oeste para captar el máximo de rayos solares y proveer calefacción de noche.

 

Aunque esto parezca ciencia-ficción, no es más que una extrapolación de tecnologías que ya existen o están en desarrollo, en algunos casos impulsadas por necesidades militares. Así mismo, podremos programar los ADNs de todo tipo de organismos y simular como serían físicamente en determinados entornos, antes de producirlos; la nanotecnología nos permitirá crear materiales sintéticos y objetos átomo por átomo, con las características deseadas (una aplicación es para aviones que cambian de forma según cambios climáticos, o computadoras que realizan sus cálculos a nivel atómico, resultando en super-computadoras del tamaño de un dedo. Incluso el autor contempla la posibilidad de diseñar “seres humanos” más poderosos para luego fabricarlos átomo por átomo); los médicos podrán simular operaciones, como angioplastias, basadas en un modelo digital del paciente, para determinar si la operación mejorará la condición del paciente, podrán operar remotamente (telemedicina), y tendremos nano-bots circulando por nuestro sistema sanguíneo reparando tejidos y monitoreando nuestra salud; existirán colonias en varios planetas gracias a bacterias que producen oxígeno y el “space travel” será común y nos llevará a colonizar regiones cada vez más lejanas del sistema solar, llegando al punto donde los libros de historia hablarán del planeta Tierra como nuestro planeta de orígen, así como hoy decimos que el primer humano posiblemente surgió en Africa; etc.

 

Pero el Digeality también traerá cambios socio-económicos y políticos. Por ejemplo, la bolsa no tendrá casi volatilidad gracias a la información instantánea de empresas, las cuales pagarán dividendos y su apreciación se basará principalmente en su situación financiera, su habilidad de atraer y retener talento, y la eficiencia con la que usen recursos naturales; los gobiernos tendrán un rol secundario pues existirán Organizaciones Globales que le proveen a individuos en cualquier lugar seguridad personal (en algunos casos sub-contratada a los gobiernos locales), seguros, fondos para desempleo, etc.; y las divisiones geográficas serán débiles o inexistentes pues existirán sociedades virtuales con miembros a nivel mundial (o universal), según intereses culturales, deportivos, religiosos, etc.

 

¿Entonces, hacia dónde se dirige la humanidad? ¿Qué camino debemos escoger? El autor presenta un marco conceptual para dirigir nuestro futuro basado en tres componentes:

1.            Evolución: la humanidad debe aceptar que la evolución es una realidad y adaptar conceptos religiosos a esta realidad. El universo es cambiante y tiende a la diversidad y versatilidad de sus estructuras. Cada fase evolutiva, de la cósmica a la biológica a la del conocimento, ha añadido más sofisticación, más diversidad y versatilidad, y más capacidad de crear nuevos caminos u opciones. ¿Por qué cambiar esta tendencia natural? No puede ser “mala”, y posiblemente está diseñada en la misma esencia del universo, o sea, es “buena”. En la fase del conocimiento esto se traduce a apoyar nuevas ideas continuamente y permitir que los “mindsets” interactúen y seleccionen libremente cuales ideas quieren, lo cual ya está sucediendo en gran parte gracias a los medios de comunicación y el Internet. Y si bien esta interacción de “mindsets” puede crear caos en la mente de cada individuo, esto no es más que el mismo proceso natural que nos creó a nosotros gracias a la dinámica entre orden y caos, donde el caos destruye viejas estructuras para crear otras nuevas, pero siempre más sofisticadas y mejor adaptadas a su medio ambiente.

2.            Mente-Conciencia: ya hemos resuelto gran parte de los problemas de supervivencia, a diferencia de nuestros ancestros que dedicaban mucho tiempo para suplir necesidades básicas. El resultado es que nuestras mentes tienen tiempo y espacio “libre” para crear nuevas realidades. Debemos despertar y aceptar que somos co-autores de la evolución, que podemos cambiar su rumbo natural, y por ende debemos pensar activamente en el futuro y escoger caminos con responsabilidad y conciencia. Nuestra mente es una nueva fuerza en la naturaleza y puede crear nuevas realidades mucho más rápido. ¡El futuro depende en gran parte de nosotros!

3.            Digeality: hemos presenciado el inicio de un punto de inflección muy importante en la evolución del universo, y es la aparición de computadoras que permiten representar algoritmos, o diseños, de realidades sin tener que producirlas físicamente. Esto nos permite copiar y distribuir conocimiento con eficiencia, y simular nuevas realidades para poder escoger la “mejor”. Debemos entender que Digeality es la herramienta más importante de nuestra mente para crear el futuro.

 

Esto nos llevará a lo que el autor denomina el Nooverso (en un juego de palabras con la Noosfera de Chardin), que es una realidad por encima de cada individuo, o una capa adicional, donde los “mindsets”, o el conocimiento, adquieren vida propia, se mezclan y producen nuevos “mindsets” que pueden existir independiente del individuo, y crean nuevas realidades que a su vez afectan los “mindsets” originales, ad infinitum. Lo llama el “Nooverso” ya que su alcance no tiene límites y puede expandirse infinitamente. Pero sin el Digeality esto será imposible, de ahí su importancia en la evolución del universo.

 

El Digeality es y será siempre una extensión de la mente humana, y su rol será el de “drawing board”, laboratorio, fábrica, sala de conferencia e infraestructura del conocimiento, para la creación y ejecución de futuros posibles. Difiere de Kurzweil pues no cree que las computadoras nos reemplazarán o dominarán, más bien la mente humana siempre estará por delante, creando nuevos problemas y soluciones con imaginación e intuición, y con un sentido de diseño  e intención que la computadora no puede tener, porque no tiene espíritu. Claro, el Digeality permite dirigir la evolución con mucho más eficiencia, y el mismo Digeality se regirá por las fuerzas evolutivas, lo cual lo hace impredecible pues ya hemos visto que la naturaleza a veces introduce “brincos”, pero igual siempre estará a nuestra merced.

 

Pero más allá de ser una extensión útil de la mente, el Digeality tiene el potencial de diseminar conocimiento necesario para la supervivencia y evolución de cada ser humano y de cerrar el abismo de educación que existe hoy en día, y con esto las desigualdades en calidad de vida. Así mismo, el intercambio de “mindsets” global resaltará las igualdades y diferencias en la sociedad y abrirá un gran debate mundial donde cada individuo y comunidad podrá seleccionar e introducir selectivamente otras ideas útiles para su situación particular, entendiendo que la diversidad es positiva, que lo “bueno” es relativo y que no hay un solo camino a seguir. Nuestra evolución depende de esta comunicación. El proceso de globalización no es solo político o económico, sino mental también.

 

Para concluir, el futuro de la humanidad y eventualmente del universo depende entonces de nuestra “intención”, de los caminos que seleccionemos con conciencia, y no de fuerzas brutas naturales fisico-químicas, que si bien nos trajeron hasta donde estamos hoy, ahora dan paso a la nueva fuerza evolutiva del conocimiento. ¿Cuál debe ser esa “intención”? ¿Cuáles los caminos a seguir? El autor se limita a responder que debemos mantener la tendencia evolutiva en el plano del conocimiento, apoyando la diversidad de ideas y permitiendo que cada individuo escoja la mejor para su entorno y naturaleza, pero deja abierta la respuesta sobre cual camino es mejor para cada individuo... es un tema para los filósofos y teólogos.

 

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